En el valle de la Soule, en el corazón del País Vasco, en los Pirineos, se elevan desde las profundidades litanas solitarias y sin palabras. Interpretado tradicionalmente por los pastores, el «basa ahaide» nace del contacto del hombre con el misterio de la montaña. Julen Achiary escuchó este canto desde su más tierna infancia. Siguiendo los pasos de su padre, Beñat Achiary, hoy forma parte de los músicos que dan a conocer las tradiciones musicales de Soule. Junto a Jordi Cassagne, Bastien Fontaille y Nicolas Nageotte, forma el grupo Haratago, que significa «más allá» en euskera. Inspirándose en sonidos y ritmos procedentes de Turquía, Azerbaiyán o el Congo, reinventan el «basa ahaide». Vasca de corazón y abierta a los demás, esta música encarna la filosofía del festival Haizebegi y enciende al público en su concierto de clausura.
Margot Artur de Lizarraga


