«Puedes ser un depredador en un momento dado y, al instante siguiente, convertirte en presa». En torno a la figura de Saïd Skouma, el boxeo se revela, se explica y se desentraña. Las metáforas se suceden: «Es una partida de ajedrez», «El jazz es igual», «Eres como un bailarín». Los clichés y las sátiras se desmoronan. La imagen del boxeo se tiñe de nuevos matices. En pocas palabras, el boxeo es estrategia, es conciencia del cuerpo, un cuerpo que él mismo moldea.


