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Entrevista con Cynthia Lauvergeon

Cynthia Lauvergeon, antigua boxeadora de alto nivel, fue subcampeona de Francia de boxeo. Actualmente es periodista deportiva y realiza documentales que retratan las experiencias de las boxeadoras en Francia y a nivel internacional. En el marco del festival Haizebegi, repasa su experiencia y analiza el noble arte que es el boxeo.

— Has practicado danza durante seis años. ¿Crees que hay similitudes en la relación con el cuerpo entre la danza y el boxeo?

Cynthia Lauvergeon: Sí, claro. Pero al principio no acababa de encontrar mi lugar, a pesar de que tenía cierta coordinación gracias a la danza. Me di cuenta de que sí, que se parece a la danza, por ejemplo, a la danza cubana, donde se baila en el ring. Pero la dimensión adicional que tiene el boxeo es que hay que encajar los golpes, mantener la estrategia, entender la estrategia del rival, seguir bailando… Nuestro cuerpo es una herramienta.

— Hablas del aspecto estratégico del boxeo, de un «juego de ajedrez». ¿Qué quieres decir con eso?

Cynthia Lauvergeon: Voy a aprovechar los puntos débiles de mi rival. La voy a observar, a ver cómo reacciona cuando lanzo tal golpe, cuando le meto presión. Me gustaba el estilo de contraataque, es decir, dejaba que ella atacara y contraatacaba aprovechando los puntos débiles que había detectado. Engañarla. Al final, creo que en el boxeo gana el más inteligente. Y no el más violento.

— Realizas documentales. Tu último documental trata sobre las boxeadoras de Cuba, donde está prohibido que las mujeres compitan y que, por ello, entrenan de forma ilegal. A pesar del machismo, algunos entrenadores aceptan entrenar a las mujeres. ¿Por qué?

Cynthia Lauvergeon: Son entrenadores que, por lo general, han sido boxeadores de la selección cubana. Que han viajado. Cuba es una isla que no está abierta al mundo. Los cubanos han sufrido el embargo durante décadas. Viven entre ellos. Y cuando tienes la suerte de practicar deporte de alto nivel y formar parte de la selección cubana, eso te abre las puertas al mundo.

Por ejemplo, Maikro Romero fue campeón olímpico; es alguien que está acostumbrado a viajar. Ha visto a mujeres boxear en competiciones internacionales y se dijo: «¿Por qué no podrían hacerlo las mujeres cubanas?».

Además, está el hecho de que forma parte de la cultura cubana. Entrevisté a la mujer de Maikro Romero, una exjudoca de alto nivel. Ella cuenta que el boxeo lo llevan en la sangre. Dice: «Desde pequeños, incluso nosotras, las mujeres, sabemos boxear; lo llevamos en la sangre». 

Desde diciembre de 2022, el boxeo femenino está legalizado en Cuba. Estos entrenadores han luchado por esta legalización y también han sabido detectar el potencial de las mujeres.

Cynthia Lauvergeon – foto de Yona Bernadas

— Pronto vas a estrenar tu tercer documental, ¿de qué trata?

Cynthia Lauvergeon: Muestra a estas seis mujeres. Cómo concilian su vida deportiva con su vida profesional y también con su vida personal. Cada una tiene un perfil diferente y, a través de ellas, vamos a aprender muchas cosas sobre ellas, pero también sobre el boxeo y el deporte de alto nivel. También voy a mencionar lo difícil que es ganarse la vida económicamente. Pero no solo eso, porque hoy en día les va muy bien. Somos luchadoras en el ring, pero también lo somos fuera de él. Algunas han buscado patrocinadores y colaboradores. Me importa mucho mostrar lo que hay detrás de las clasificaciones olímpicas, porque la gente ni se imagina todo lo que hay detrás, así que voy a dejar un poco de suspense…

— ¿Qué quieres mostrar con este documental?

Cynthia Lauvergeon: Me gustaría dar visibilidad al deporte de alto nivel, en el caso de las boxeadoras, ante el gran público. Y me gustaría que el público también se encariñara con estas chicas. A veces llegas a una competición y ves sillas de plástico y diez personas en la sala. Te dices: «Pero, en realidad, a nadie le interesa lo que hago». No lo haces por eso, pero es muy duro, es un deporte muy duro. La vida de un boxeador es una vida de dedicación o de sacrificios, cada uno lo ve como quiere. Te entregas por completo. Cuando compites al más alto nivel, no tienes vida social. No puedes ir a comer porque tienes que respetar tu categoría de peso. Hay que llevar un estilo de vida saludable. Vives como un monje y, en fin, a la gente le da igual, básicamente. Es un poco frustrante ver que no siempre le interesamos a la gente. Me gustaría aportar una nueva visión del boxeo al gran público.

Entrevista realizada por Yona Bernadas