Décimo año, sin agotarse jamás. Inaugurada la noche del jueves 12 de octubre, la décima edición del festival Haizebegi desvela su programa, fuera de lo común y variado. Desde la música hasta las ciencias sociales, pasando por los cantos folclóricos y el boxeo improvisado, el festival despierta la curiosidad. A caballo entre «el cuerpo y la mente», Haizebegi hace converger mundos, abre debates y tiende «puentes, no tan evidentes como parecen». Una década más tarde, este festival «indefinible» impone, sin embargo, su propia lógica. Un compromiso político firme, un diálogo incesante entre la actuación y la reflexión, siempre acompañado de un toque de humor ligero.
Jérémy Casaux

